Mi parto

Después de 6 meses me animo a contaros mi experiencia.

La peque ya ha cumplido seis meses y parece que esto no va a parar. La cosa va rápido. No sabía si quería compartir mi parto con el mundo. Para empezar me parecía algo intimo, además vista la cantidad de blogs de maternidad me parecía que pudiese aportar mucho. Y, sin embargo, aquí estamos.
Finalmente me decidí tras leer otros blogs y darme cuenta de la poca información que se nos proporciona antes del parto. La gente, parece que lo único que quiere contar son historias de terror sobre el parto. ¡Cómo si no estuviésemos ya suficientemente nerviosas!
Mi parto fue bueno, al menos mi vivencia del mismo fue buena. 
Durante todo el embarazo he sufrido mucho el insomnio, lo que me dejaba sin fuerzas la mayor parte del tiempo. Intentaba dormir solo por la noche, pero la realidad es que cuando podía dormir lo hacía ya que era consciente de la probabilidad de no dormir nada por la noche.

Por eso el día 1 de Julio me quedé dormida en el sofá. Mi marido me decía: "no duermas ahora que si no ya sabes que está noche no vas a pegar ojo". ¡Y tanto que no pegué ojo! Menos mal que no le hice caso. Dormí unas horas por la tarde y eso fue todo. A las 3 de la mañana, sin haber dormido nada, empezaron las contracciones.

Empecé a medirlas. Desde el principio eran bastante constantes, pero yo no quería ir al hospital por un poquito de dolor (sabía que me dirían que me volviese a casa). Además yo pensaba en la cita que tenía ese mismo día a las 10. Me dirían la fecha para programarme el parto y a mí me daba pavor. Así que aguanté CUATRO HORAS de contracciones. Intenté estar ocupada, me puse a planchar a recoger la cocina, incluso intenté dormir un rato (sin suerte). A las 7 ya no podía más. Desperté a mi marido y le dije:
Hoy no vas a trabajar, creo que estoy de parto. 
Me di un baño templado para calmar las contracciones que cada vez dolían más. La verdad es que fue estupendo, mi último baño hasta unos meses después. 8:30 llamo a mi madre. Ella era la que me iba a acompañar al médico, le dije que no hacía falta que ya estaba de parto. Y con estas salimos a la calle y nos fuimos al hospital andando.

La caminata al hospital es una anécdota del parto en sí misma, pero solo me basta con decir que lo que normalmente son 15 minutos entonces pudieron llegar a ser 40. Yo, parándome a cada contracción (dejando el brazo de mi marido casi sin circulación) y la gente, mirándome con cara de preocupación (un hombre incluso me preguntó si necesitaba una silla de ruedas).

Monitores. La cita suele empezar a las 10 y a las 9:15 ya estaba aquello petado. Y yo que me quería morir. Gracias al cielo que las demás embarazadas se compadecieron de mí y me dejaron pasar antes. Estuve entre una hora/hora y media con los monitores. Y yo no hacía más que decirle al matrón que no quería que me mandasen a casa. Y él me miraba, casi comprensivo, y me decía: Me parece que hoy te quedas ya aquí.
7 cm. 
¡Felicidades! Ya te vas a paritorio (Una de las historias de terror de las que os hablaba son los partos de mi madre, ella a pesar de sufrir grandes contracciones y muy dolorosas no dilataba, por lo que me quedé muy sorprendida). Así, sin más, mi marido fue a corre prisas a ingresarme a urgencias, mientras yo me ponía una bata de hospital y me dirigía a la sala de dilatación.
¿Quieres la epidural?
Yo no lo tenía claro. Pero era AHORA O NUNCA. Ya estaba super dilatada y no me lo podía pensar mucho. Dije que sí. No sé si fue un error. Se me durmió por completo una pierna y sentía todo en el otro costado, se lo dije a la matrona y me aumentaron la dosis.
9 cm. Tu hija está aquí en un momento.
Y entonces empezó lo malo. La dilatación se completó, rompí aguas y todo genial. Hasta que tuve que empezar a pujar. Nada, la niña no bajaba y yo, con toda la sensación completamente dormida no conseguía pujar correctamente. 13:00 me llevan a la sala de parto y me dicen que me van a ayudar con la ventosa por que me ven muy cansada. Yo dije que no. Que todavía tenía fuerzas.

A todo esto, nada más entrar en dilatación yo había pedido que se evitase la episotomía. Por supuesto si era necesaria para la salud y bienestar de mi hija, adelante, pero si se podía evitar… Lo deseaba. Los pujos no hacían efecto.
A las 14:45 nació mi niña. 3.070 kg de puro amor.
La episotomía pareció algo inevitable y aunque el trato medico fue siempre espectacular. Dándome ánimo en todo momento y ayudándome como podían. Me pregunto si no fue todo demasiado rápido. La ventosa no surtió efecto (se soltó por la mata de pelo que era la peque), por lo que al final usaron espátulas.

Lo que si que no fue rápido fue la expulsión de la placenta, se rompió y después me pareció interminable el rato en el que estuvieron con los puntos. Por suerte ya tenía a la peque en mis brazos y fue emocionante ver a mi marido soltar alguna lagrimilla cuando C abrió sus ojitos.

La conclusión que saqué es que me había hecho una idea de lo que era parir. Horriblemente dolorosa y larga, llegas a hacer algo completamente desconocido y que da miedito. La gente llora describiendo su parto y los dolores y las experiencias del personal médico.

Yo estoy agradecida, por que a pesar de todo el trato fue estupendo y también doy gracias por que mi niña está aquí con nosotros sana y siempre se atendió a su salud y a que yo estuviese bien.


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