El metodo Konmari

2 bolsas de basura para tirar y unas cuantas más para donar.

Ese fue el plan con el que me encontré la primera semana de Enero al volver a casa del trabajo. Yo, que pensaba que vivir de una forma más minimalista iba a ser todo un reto, me encuentro a mi marido (que se había estado en la cama toda la mañana con 40 de fiebre) haciendo una buena limpieza de su armario y con las pilas cargadas para mucho más.


- Es que estaba en la cama y me aburría. Me he puesto netflix y me he encontrado una serie de una tipa que recoge las casas.
- Cariño, ¿Te has estado viendo Mari Kondo?
- ¡Ah! ¿Es que tú la conoces?
- Claro que la conozco, y te he hablado de ella numerosas veces.
- Pues me he despedido de algunas cosas, me he quedado con lo que me hace feliz.

Está de moda. Tras su aparición en Netflix el método Konmari está en todo su apogeo. Aunque yo ya conocía su método, de una forma que opino es mucho más acorde con mi vida, gracias a personas como Vanesa de Ponorden y la youtuber Elena.

No voy a desvelaros nada nuevo hablando de la forma en la que podéis doblar la ropa. Ni que vivir con menos, descartando todo aquello que no nos hace felices, da paso a una vida menos estresante puesto que ya sabemos lo que tenemos, todo tiene un lugar y además es mucho más fácil de mantener.

Hoy os quiero hablar de mi experiencia, de por qué me gustan ciertos aspectos de este método de organización y cuales son los aspectos que considero que no se adaptan a mi vida.
  • Armario
Como ya sabéis empecé a vivir con un número contado de ropa desde mi embarazo. Cuando estás embarazada y tienes que salir a la calle todos los días con un número reducido de ropa, puesto que sabes que será una temporada reducida,  te das cuenta que realmente puedes vivir con menos de lo que imaginabas.

Antes de empezar el invierno cree mi armario cápsula. ¿Os acordáis? Ha sido hasta ahora una experiencia estupenda. No soy una persona con mucho estilo ni nada de eso, apenas sé combinar colores y tendencias, pero me gusta vestir bien e ir arreglada y muchas veces por las prisas acababa con una sudadera y punto. Desde que tengo el armario cápsula va mucho mejor, además he aprendido mucho de mí misma. Por ejemplo: adoro llevar jerseis en invierno. Me había propuesto llevar muchas blusas y camisas, sin embargo me he dado cuenta que no consigo ponérmelas. Soy super friolera. ¡Las camisas en primavera!

El método de esta japonesa se basa en quedarte con lo que te hace feliz. Es una de las cosas básicas que he introducido en mi armario. Si no me siento guapa o a gusto con lo que llevo puesto no me hará feliz, por lo tanto no lo usaré. Y se quedará en el armario cogiendo polvo.
Si te hace feliz lo usarás más.
  • Cocina
En casa de mis padres siempre ha habido muchas cosas. Tiene sentido ya que éramos un montón. Pero para dos no hace falta tener tanto. Mi madre siempre ha tenido dos vajillas: la de todos los días y la de todas las fiestas. Me gusta su filosofía ya que la vajilla especial se usa a menudo (aunque no lleva la tralla de la otra). Si llega una nueva vajilla, la anterior vajilla de todos los días se convierte en la de todos los días.
  • Aseo y maquillaje
En esto siempre he sido bastante minimalista, pero desde que me di cuenta que realmente usaba cuatro cosas. Pues me deshice de todo lo demás. Ocupaba espacio y me daba la sensación de desorden. Además la mayoría de las veces no conseguía encontrar lo que realmente estaba buscando. Hice mi limpieza tras ver este video de Elena. Y fue muy liberador.
  • ¿Estoy de acuerdo en todo?
No, no voy a mentir. No pienso saludar a mi casa, ni tampoco creo que deba tirar las cosas que uso poco. Tampoco pienso que haya darle un espacio a todo (sobre todo a los utensilios de cocina, ¿dónde meto la thermomix?). A veces hay que ingeniárselas y ser imaginativo. También pienso que mi estilo de vida probablemente no es el mismo que el de esta mujer por lo que no todo es imitable. Por eso me encanta Vanesa, por que todos los trucos de organización y limpieza que ella da son mucho más aterrizados para la vida en España.

¿Y tú te animas a dejar atrás todo lo que no te hace feliz?


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