Histeroscopia ¿Y eso que es?

Eso es exactamente lo que yo pensé cuando me dijeron que me tenían que realizar una.

Mi parto fue bueno. Al menos mi percepción del parto fue buena. Todo se complicó después. Mi intención es contaros mi post-parto en un post, pero no sé muy bien cómo abarcarlo. En el momento en el que salí de paritorio con la mitad de mi cuerpo completamente dormida y con una buena tanda de puntos por la episotomía.
Hubo complicaciones, algunas que vienen a cuento y otras que no. La principal es que la expulsión de la placenta fue muy complicada. La ginecóloga así me lo hizo saber. Incluso en el último momento se rompió.

Yo nunca he sangrado excesivamente cuando tenía la regla. Es algo que siempre me ha parecido estupendo, me resultaba cómodo. Por eso tras el parto el sangrado siempre ma parecía exagerado. "¿Sangras como en una regla?" me preguntaban. Pues la verdad es que no, no sangraba cómo en mis reglas y así se lo hice saber, pero también es cierto que no me parecía algo comparable.
Así me fui a casa. Con mucho dolor por los puntos y sangrando bastante. 
Lo cierto es que poco a poco me iba recuperando, mucho más lentamente de lo deseado. Apenas podía pasear, eso cuando iba acompañada. Yo sola hacía poco o nada. Sin embargo todo tomaba su rumbo y yo me iba acostumbrando a mi pequeña. El sangrado, poco a poco disminuía. El dolor y el malestar por los puntos, también. Hasta que terminó la cuarentena.

Aún seguía sangrando, pero apenas un poquito cada día. Hasta que un día me dirigí a urgencias con mi marido tras expulsar un coágulo de sangre bastante importante. Habían pasado unos 60 días desde mi parto. Me hicieron una ecografía y me confirmaron que había algo dentro de mi útero. Podían ser restos de placenta o simplemente coágulos de sangre. Vuelta a casa.

El sangrado, que había disminuido muchísimo volvió a aparecer. Cada día iba a más. Hasta que TRES meses después de mi parto volví a urgencias. El sangrado ese día era exagerado. La compresa se había reventado y empecé a manchar los pantalones. Llegué al hospital mareada, más por la visión de perder tanta sangre que otra cosa. No me podían hacer un legrado ya que era muy peligroso, puesto que el útero estaba contraído y había riesgo de perforarlo. Me mandaron una histeroscopia.

Cuando, como yo, no tienes ni idea de qué es eso o si va a doler, te da un poquito de miedo. Y por supuesto te pones a buscar en internet. Tras una buena búsqueda quede horrorizada. ¿Por qué? Si yo ya había terminado de hospitales con el parto.
No es para tanto.
Lo cierto es que unos meses más tarde me hicieron la bendita histeroscopia y hoy os hablo de mi experiencia: llegué al hospital y me senté en la sala de espera con mi madre. Yo estaba bastante histérica, con los nervios a flor de piel.

Me llamaron y un ginecólogo me atendió, junto con otras dos chicas (¿prácticas? no me lo dijeron) y una enfermera. Yo había tomado un paracetamol previo a la prueba. Y me dijeron que la misma se realizaba sin anestesia, solo me daban un gas para calmarme.

No voy a mentir. Fue incomodo y bastante más largo de lo que me hubiese gustado. Pero no fue doloroso. La prueba se realiza con un aparato que parece un tubo muy finito y muy largo. Este mismo es introducido con una cámara para ver el estado del útero. El útero te lo hinchan con líquido, para tener visibilidad. Una vez se han encontrado los restos, cómo en mi caso, introducen una especie de pinzas. Esto se hace dentro del tubo, por lo que no hay que sacarlo. Con las pinzas extraen los restos y ya está.

No me dolió. No tuve dolores los días posteriores. Sí que fue incómodo y tuve alguna molestia aislada después. Pero salí bien, había ido tan horrorizada que hasta casi estaba contenta. Sé que es imposible no mirar en internet, por eso a veces necesitamos encontrarnos con algún post alentador.
¡Ánimo, que seguro que saldrá genial!

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