9 meses dentro y 9 meses fuera: todo lo que no te contarón sobre la lactancia

Después del postparto, sin duda la lactancia es lo que más me ha pillado de imprevisto en la maternidad.
lactancia materna

No voy a mentir, mi hija me lo ha puesto muy fácil. Desde el primer día, aunque yo no estab muy preparada para la lactancia y la dependencia que ella acarrea, lo cierto es que no he tenido a penas problemas o quejas. Si no huebiese sido así, no creo que hubiese aguantado tanto tiempo con la lactancia....
Este post toma parte de una serie de post en honor a que mi pequeña hace nueve meses. Si quieres ver los otros post pásate por:

9 meses dentro y 9 meses fuera: todo lo que no te contaron sobre el postparto
9 meses dentro y 9 meses fuera: todo lo que no te contarón sobre el sueño del bebé

En el hospital

Yo sabía que le daría el pecho a mi hija. A parte de eso no sabía nada más. NADA. Había oído algo sobre el calostro, me sonaba. Y por supuesto tenía pavor a la mastitis, aunque no sabía lo que era.
Lo cierto es que en el hospital me explicaron poco, más bien nada. "Esto que ves aquí es calostro, es como oro líquido" y después de eso solo sentía como me miraban con cara de reproche cada vez que hacía algo. Me echaron la bronca por ponerle un chupete a la pequeña porque no conseguía dormir y estaba agotada. y yo me preguntaba ¿por qué?

Más tarde descubrí que lo mejor es poner el bebé al pecho lo antes posible. Esto ayuda a que el bebé tenga un buen agarre debido a que se encuentra en un estado de alerta.

La primera semana

La leche no llega enseguida. Al menos en mi caso no fue así. La subida (¿o es la bajada?) de la leche no es inmediata. Primero está el calostro, que es como una leche más espesa y llena de nutrientes. Y que a mi hija debía encantarle... porque me reventaba el pecho intentando sacarlo.

Sentirás miedo. Sí, cuando veía a mi hija agarrarse al pecho como una loca y llorar desconsoladamente solo podía pensar que algo no iba bien. Pensaba que yo estaba fallando. Por suerte mi madre me tranquilizó, me dijo que tuviese paciencia y que pusiese mucho a la pequeña al pecho ya que cuanto más estuviese, antes llegaría la leche.
Cuando finalmente llega sale "a toda leche" y nunca mejor dicho. 
Los pechos se hinchan y seguramente todos los sujetadores te parezcan incómodos (incluso los de lactancia). Conozco madres que simplemente van por casa sin sujetador. Eso si, ten presente que la leche saldrá sola, por lo menos hasta que se regule la producción. Mancharás todo lo que te pongas, cualquier prenda. Delega tus lavadoras.

El momento en el que llega la leche ves como tu pequeño por fin se queda saciado. Y entonces te asaltan más miedos. Ya os aviso, la lactancia está llena de miedos. ¿Tendré demasiada produccion? ¿Será demasiado? ¿Tendré que ponerle a echar el aire? ¿Si no ha terminado la toma le despierto para que la termine? Seguro que no duerme porque no come suficiente... ¡AGOTADOR!

El primer mes

Este es el mes en el que me dije: al final de este mes se acabó, yo no puedo con esto. Como buena madre primeriza empecé a escuchar a la gente hablar de mastitis, obstrucciones, hongos en la boca, hongos en el pecho, hongos en el culito de la pequeña (sí, estuve una temporada obsesionada con los hongos).
Me preguntaba: ¿Hay algo bueno en la lactancia? Porque todo lo que oigo y leo son cosas malas.
 Busca apoyo. Eso es lo que he aprendido. Puede que lleguen las mastitis o las grietas o cualquier otra complicación que te haga dudar y te haga pensar que debes dejarlo. Hay muchos sitios en los que existen grupos de apoyo a la lactancia:

- Castilla Lacta en Madrid
- Amamanta en Valencia
- Multilacta en Toledo
- Mamateta en Linares
- Dameteta en Albacete
- Lactando en Murcia
- Edulacta está online
- Y Pilar de Maternidadcontinuum en instagram ha sido la persona que me ha salvado de querer dejarlo muchas veces. Gracias a ella supe ver los momentos de crisis y no me sentí frustrada. Os recomiendo pasaros por su cuenta: Maternidadcontinuum

Naturebond, lactancia hasta los seis meses

Hasta los dos meses y medio todo bien. O bueno, nada bien, pero ahí seguía yo. Dando el pecho a mi hija. Cada día pensaba: "este mes es el último, esto me sobrepasa" y es que la lactancia es muy cansada. Dicen que la mejor manera de recuperarte y volver a tu peso después del parto es dando el pecho, supongo que es verdad porque después de amamantar parece que has corrido una maratón.

Una botella de agua será tu nueva mejor amiga, y es que en el preciso momento en el que te sientas y empiezas a darle el pecho a tu peque parece como si estuvieses caminando por el desierto. Yo intentaba tener siempre una botella a mano, cuando se me olvidaba quería morir (sobre todo cuando no había nadie para acercarme una).

Pero entonces llegó el día en el que tenía que volver a trabajar y con ello también el primer biberón y, por supuesto, el primer sacaleches. Hay algunas compras que he hecho para mi pequeña baby shark con las que estoy contenta, pero creo que la mejor fue el sacaleches/recogeleches de Naturebond. Podéis leer un poquito más sobre el en mi post sobre el sacaleches de Naturebond.

El sacaleches, un biberón y unos tarritos para congelar la leche fueron mi salvación y la de mi lactancia exclusiva o LME, que resulta que son las siglas de esto.

Alimentación complementaria

Y por fin llegamos a los seis meses, con dos dientes y un par de mordiscos. Pero no pasa nada (no duele tanto como te imaginas, aunque algún grito he pegado). Habíamos llegado al momento de empezar a introducir la comida. La baby shark estaba deseosa, miraba cada cosa que nos metíamos a la boca relamiéndose los labios. 

Dado a que yo solo trabajo cuatro horas al día el biberón quedó en desuso rápidamente. La fruta era mucho más interesante a la hora de la merienda. Y fue el momento en el que entendí que mi vida iba a empezar a ser un poco más tranquila.

Después de seis meses pensando todos los días en dejarlo, gracias a la alimentación complementaria, empecé a disfrutar la lactancia materna.
El pecho ya no se hincha y deshincha, puesto que se va adaptando a las necesidades que tiene tu pequeño. Ya no hay perdidas de leche por toda la casa, ni manchas en la ropa. Adios al estrés del sacaleches y bienvenidas frutas y verduras. No debemos olvidar sin embargo que la alimentación complementaria es COMPLEMENTARIA y por lo tanto es posible que el bebé quiera leche (yo siempre tenía un biberón en el congelador por si acaso).

Otra cosa que puede pasar es que el bebé rechace la leche, ¡como oyes! La teta ya no es importante, más bien es aburrida  o eso parece porque si tienes hijos como la mía no querrán otra cosa que comida.

Nueve meses de lactancia ¿destete natural?

En este punto nos encontramos. A los siete meses le introduje un biberón por la noche antes de dormir, para poder descansar yo. Para poder dormir o salir o simplemente sentarme a escribir. De esta manera mi marido u otra persona es capaz de darle el biberón a la pequeña sin tener que depender de mí.

Y aquí me encuentro, hace una semana que le di el pecho por última vez. Una noche que estaba malita y la enfermera me lo recomendó. Pero a pesar de que se lo ofrezco de vez en cuando, parece que ya no quiere. Y desde tres semanas antes cada vez que me sentaba a darle el pecho o quizás en un momento de fluidez cuando le daba el pecho en la cama, pensaba: "¿será esta la última vez?" De una cosa estoy segura, ha sido un camino duro hasta aquí. Puede que dure más, puede que no. Me alegra no haberme dado por vencida y haber seguido hasta el día de hoy.

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