Operación pañal iniciada

 Pues sí, llevo semanas escribiendo y escribiendo el primer post para volver al blog y aquí estamos. Algo inesperado está pasando.

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Aquí va el segundo intento de la operación pañal. Después de leer muchos post de blogs madresféricos me di cuenta, al principio del confinamiento, que mi pequeña estaba a punto de caramelo para quitar el pañal. Me dije: "estamos en casa, que nos cuesta intentarlo". 

No estábamos listas, ni ella ni yo. No teníamos braguitas suficientes, la lavadora se nos estropeo. Por las circunstancias el dinero era escaso y el estrés demasiado alto. Me di cuenta que yo no estaba preparada para afrontar pis en el suelo, lavar las 5 braguitas que teníamos a mano todos los días (y la ropa también). Y por supuesto no quería ni agobiar, ni asustar a la peque. Así que, tras unos días malos en los que yo estaba que me tiraba de los pelos, cuando me pidió ponerse el pañal otra vez no se lo negué. 

Pero todo seguía indicando que ella estaba lista: varias veces con el pañal seco, la peque se subía y se bajaba la ropa (pantalones, bañador...) sin problemas, me avisaba cada vez que hacía una deposición para que la cambiase, etc. Estaba preparada. 

Así que con los ánimos más calmados, una estabilidad económica gracias al nuevo trabajo de mi marido, y de nuevo obligados a permanecer en casa por los calores... Nos fuimos de compras al primark y compramos muchas braguitas de frozen, de unicornios y de colorines. Yo quería volver a intentarlo, sin presión y respetando sus tiempos. Así que cuando el pasado jueves me pidió "uninal" (en idioma bebé mezcla itañolo) yo feliz de la vida por volver a intentarlo. Le enseñé sus braguitas nuevas y ella de la felicidad quería ponérselas todas. Operación pañal iniciada de nuevo.

El jueves fue un fracaso, varios pipís por la casa, algún que otro resbalón de la pobre. Me avisaba siempre demasiado tarde. Con la fregona para arriba y para abajo, braguitas a tropecientas en la lavadora. Cada vez que se le escapaba el pipí o la caca le explicaba: "el pipí se hace en el orinal, no en el suelo." Respiraba profundo, sacaba la fregona y encendía el grifo para darle una ducha. 

El viernes la cosa mejoró algún escape hubo, pero por fin nos avisó con tiempo para ir al baño y le montamos una fiesta. Papá fue a comprarle un regalito por haberlo hecho tan bien. Pero algo después tuvimos un escape oloroso. Paciencia, poco a poco.

El sábado fue el gran triunfo. Nos pedía ir a hacer pipí cada vez, pero la bomba fue cuando en un momento dado hizo pipí, me lo enseñó, la felicité y me dice: " más, mamá, más". Yo pensaba que querría hacer más pis, mi tremenda sorpresa cuando me dice "terminado" y me encuentro con un buen regalito oloroso. Su padre y yo la felicitamos y ella estaba tan feliz. Chocamos los cinco de las dos manos, chocamos los puños, dimos besos y abrazos. 

Y el día fue sobre ruedas. El domingo más de lo mismo y yo alucinando con lo bien que se estaba dando todo. Alguna gotita escapada, pero no más que eso. Le dimos otro premio por lo bien que lo estaba haciendo.

Y así queda inaugurada la operación pañal de la baby shark. 


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