Con este frío y los supermercados bajo mínimos, haz caldo

Si me leéis desde hace un poco sabréis que en mi despensa siempre hay algún brick de caldo Aneto rondando. Me encanta como base para diferentes recetas (risottos, cremas, lentejas...), pero de vez en cuando también lo he usado para tomarme una taza calentita de sopa de fideos. De toda la vida. El caldo es sin duda un imprescindible en mi cocina.

Me gusta una cena rápida y completa. Con el frío que hace además me gusta una cena calentita. ¿Hay algo mejor que una sopa de fideos y verduras antes de irse a la cama? Si se lo preguntas a mi hija la respuesta seguramente es que no.

Lo cierto es que siempre puedes tirar de Caldo de brick, como los de Aneto (que me chiflan) o de pastillas de caldo concentrado de toda la vida, las típicas avecrem. Pero hay otra manera, y sin duda la que más me gusta a mí es el caldo de aprovechamiento. 

Hace ya algún tiempo que leí sobre el caldo de aprovechamiento y, sorprendentemente, no lo había probado hasta hace unos meses. Ahora es un indispensable en mi vida.

¿Y eso del caldo de aprovechamiento cómo funciona?

Llevo meses guardando los "restos" de las verduras: peladuras de zanahoria y de patata, restos de calabaza, piel de ajo y de cebolla, los culos del calabacín y de la berenjena... En un tarro o en una bolsita de congelación, los voy acumulando. 

Para hacer caldo de aprovechamiento hay dos opciones, igual que los comentados arriba puedes hacer caldo estilo "brick" o caldo estilo "pastillas". Tras haberlas probado las dos os cuento mi experiencia.

El caldo, caldo sale para chuparse los dedos. Lo probé con los restos de calabaza y algunas peladuras de zanahoria. Os recomiendo que caséis los alimentos que mejor combinen entre sí: un caldo de zanahoria, calabaza y calabacín por ejemplo. Solo hace falta ponerlos restos de las verduras en una cazuela con agua y a cocer a fuego lento. El tiempo que dejemos cocer dependerá de la cantidad de agua y verduras. 

Yo le añado un poco de sal, algún diente de ajo y condimentos. Depende de los gustos. Es ideal para hacer sopas de fideos y es muy fácil de congelar. 

El caldo concentrado, estilo pastilla de avecrem lo descubrí en una receta de thermomix. Se llama además caldo de aprovechamiento. Este no me convence tanto para hacer sopitas o caldo calentito. Pero si que está muy bien para añadir en recetas tipo cremas. Mi recomendación para este: no añadir piel de cebolla. La piel de la cebolla no se tritura del todo (o quizás debería haber triturado todo más, error de primeriza) y se nota en el caldo o en los arroces. 

Para este segundo no recomiendo usar tampoco los restos de calabaza puesto que no creo que se pulvericen del todo bien. Lo que más me gusta de esta opción es congelarlo en una cubitera durante 24h y después guardar las "pastillas" de caldo en un bote en el congelador para ir usándolas según las necesite. 

Lo que más me gusta de ambos tipos es que lo que se convertiría directamente en basura tiene otro uso y me encanta reducir residuo y ahorrar algún céntimo gracias a estos dos métodos. 

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