Mi 2020 bloguero

Mi 2020 bloguero. ¿Hacemos balance? Y cumplimos propósitos.


¿Un año más? ¿Hacemos balance? Pensaba saltarme este carnaval de madresfera, pero llevo muchas semanas con ello en la cabeza. Parece que el 2020 esta para ser borrado, y si hablamos de lo que he hecho en el blog durante este año, ni te cuento. Pero igual que en el ámbito personal, en el ámbito bloguero no todo han sido cosas malas.
17 entradas o post o como prefieras llamarlo. Son pocas, muy pocas. Pero ahí he seguido. A pesar de lo mucho que me ha costado. No he querido abandonar el blog, porque quizás es una de las pocas cosas en las que yo llevaba el control este año pasado.

Tras la cuarentena borré todos mis post de instagram, más de 200. Solo dejé tres fotos, hechas durante la cuarentena. Hice criba de seguidores (y en ello sigo). Y me planteé si quería seguir escribiendo. Y digo escribiendo, porque está claro que hay por ahí muchos blogs que quiero seguir leyendo. Personas detrás de los blogs que me han encantado. Y mucho talento que quiero seguir admirando.

Llevo algo menos de un mes sin publicar nada en instagram, durante varias semanas incluso me desinstalé la aplicación para hacer una "desintoxicación de redes sociales" muy necesaria en mi vida. Y he descubierto varias cosas: necesitaba un respiro, las redes (en concreto IG) se comen mis ganas de escribir y de crear, demasiada información en poco tiempo me abruma, y sobre todo... Quiero volver a poner el foco aquí, en el blog.

CAMBIOS. Llevo meses planteándomelo. Este blog, o al menos su nombre, ya no me representa. Ya no soy teacher (aunque en el corazón siempre lo seré) y no creo que vuelva a serlo en mucho tiempo. Esta es una de las razones que me echan mucho para atrás el seguir escribiendo. Es posible que en el curso de los meses venideros cambie el nombre del blog y su imagen. Ese es mi primer propósito.

La cuarentena me quitó muchas cosas. Entre ellas el ánimo. Supongo que a todos en algún momento de este año nos ha pasado. Fue una caída fuerte y sinceramente me obligó, o más bien ayudó, a enfocarme en lo que realmente me importa en este mundo: mi familia. Me gusta crear contenido y me inspira muchísimo a cuidarme y a cuidar de mi familia. Pero a veces nos perdemos por el camino con la presión. 

Por eso este año, quiero escribir sin presión. El blog tiene que ser una fuente de creatividad y de reflejar lo que me apasiona en la vida, no puede quitarme tiempo de disfrutar con los míos. ORGANIZACIÓN. Considero que con más orden y siendo más organizada puedo dedicar tiempo al blog (y derivados, ejem IG ejem), sin quitárselo a los míos. 

En el mundo blogueril y empresarial y en el marketing digital y todas esas cosas, se recomienda siempre encontrar un nicho y dirigirte a él. Bueno pues yo no lo encuentro. ¿Mamás y papás? demasiado amplio. Pues que queréis que os diga. Me da igual. Escuchando una de las charlas del #estonoeselmbday me daba cuenta que aquí necesito ser yo, que necesito disfrutarlo. Y que cuando yo disfrute los lectores ya llegarán. ¿Y si no llegan? Al menos me estaré divirtiendo.  

ESCRIBIR LO QUE ME DE LA GANA. Sí, nada de nichos, ni de nachos. Quiero escribir por que sí. Porque me apetezca. Y aunque tengo proyectos en mente preciosos que estoy deseando que vean la luz, en el momento en el que ya no me aporten nada, quiero poder decir: hasta aquí. Sin miedos y saboreando el camino recorrido día a día. 

Por raro que parezca antes de la pandemia le había cogido gustillo a hacer pan, a experimentar con recetas, a hacer batchcooking y a enamorarme de la cocina en general. Y llegó la pandemia y, al contrario de la mayoría, la cocina se volvió mi carcel. Dejé de hacer pan, cocinar era un tormento. Cuando llegó el embarazo y el trimestre de nauseas, ni os cuento. Cuanta menos cocina pisase mejor. 

¿Y eso que tendrá que ver con el blog? Sinceramente, que en los últimos meses he vuelto a amar cocinar y quiero DEDICARLE UN ESPACIO A MI COCINA por aquí. Sonará estúpido, pero como ya os comentaba antes quiero escribir de lo que me de la gana. Ahora me chifla cocinar y encontrar recetas maravillosas. Pues compartiré mi ilusión con vosotros, y cuando la ilusión se acabé. Se acabó. 

Estoy pesada con esto de instagram, pero sin duda se ha comido gran parte de mi creatividad este 2020. Una de las cosas con las que me quedo y por eso sigue publicada (la primera foto de mi perfil, para ser exactos): "Que el amor sea lo único que nos quede cuando todo esto acabe". Volví a publicar esa frase más adelante otra vez y lo vuelvo a decir. 

AMOR. Quiero hacer por amor, crear con amor, que el amor llene mi vida y si puedo transmitiros un poquito de ello por aquí... Ojalá. Cuantos días de furia y rabia, de impotencia y de tristeza. Cuanta negatividad y destrucción nos ha traído este año pasado. Pero, ¿y cuantas cosas buenas? Mi marido siempre me recuerda que ha sido un año maravilloso en el que hemos creado una vida. Nuestra segunda hija ha sido concebida en el 2020. Un gesto de amor que nos marcará para siempre. Aunque seguirá habiendo días malos, días tristes, rabia e impotencia, quiero llenar este hueco de mi mundo solo de cosas buenas.

Y tengo más ideas-planes-propósitos para el blog: más Pinterest y menos instagram, hablar más sobre mi experiencia como madre bilingüe, ¿un canal de YouTube?, crear contenido regularmente, hablar sobre el zero waste/low waste, hacer más fotos para el blog (que para algo soy fotógrafa)... Casi nada.

Y para cerrar este extraño 2020, os dejo mis 3 post más leídos de estos últimos 12 meses:


Un buen poupurrí. Con números flojitos. Pero con mucho aprendizaje y crecimiento en los varios niveles de mi vida. Y oye, que ese era mi propósito el año pasado: crecer. Y con esto me despido de este año tan raro y oye que lo primero que trae este año nuevo es algo maravilloso: mi pequeña bebé. 

Gracias por leer este post. ¿Te ha gustado? Comparte, déjame un comentario o suscríbete. Feliz día. Marta

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